Cuando los esperaba y recibía una y otra vez el típico consejo no solicitado "Pide la inyección o te volverás loca dando el pecho a dos bebés" o el típico de "así el papá podrá darles los biberones", algo dentro de mí me decía que se equivocaban, yo al menos lo quería intentar ¿Quizás me equivocaba yo? En ese caso prefería comprobarlo por mi misma, que a mi a cabezona no me gana nadie, pero finalmente el tiempo ha terminado por darme la razón: SI era posible.
Aquellos primeros días tras un parto complicado en los que no conseguía que me subiera la leche y lloraba de impotencia una y otra vez cuando me conectaba al sacaleches porque mis hijos no eran capaces de mamar mas de dos minutos sin quedarse dormidos por el agotamiento que les suponía, aquellas primeras veces que comenzasteis a mamar directamente de mi pecho...Que recuerdos tan duros pero a la vez tan nuestros...
Al poco tiempo todo empezó a funcionar y así seguimos disfrutando de nuestros momentos únicos, especiales y en total intimidad, miles de momentos compartidos que permanecerán en nuestros recuerdos y nos ayudarán a escribir nuestra propia historia, aquellos momentos que han contribuido a que a día de hoy exista un vínculo tan especial entre nosotros, momentos que nos han hecho aprender tanto unos de otros, nos hemos convertido en un equipo tan compenetrado que cualquiera de nosotros es capaz de adivinar lo que necesita el otro incluso antes de nombrarlo, nuestras miradas no son capaces de ocultar esa complicidad tan nuestra, somos todos para uno y uno para todos.
¡Gracias pequeños por haberme entregado tanto cada vez que me miráis con esos ojitos mientras alimentáis vuestros cuerpecitos y vuestras almas!


