"Soy FELIZ en la vida, soy FELIZ dando vida"

Soy mama primeriza de Mellizos-Prematuros full time y he encontrado la felicidad y el equilibrio en esta aventura que es su crianza, a través de este blog compartiré mi propia experiencia con todos aquellos que comiencen la misma aventura intentando que sus vidas sean un poco más FELICES

lunes, 8 de abril de 2013

Tengo un don: tengo los hijos a pares

He decidido titular este post "Tengo un don: tengo los hijos a pares" porque con esta frase me he enganchado al blog de "Mis Geminis", me ha enganchado de principio a fin y ahora sólo pienso que porque no la conocí hace 2 años cuando toda yo era un mar de dudas en la crianza de múltiples, estoy segura de que con su apoyo y experiencia todo hubiera sido un poquito más fácil, no obstante la seguiré muy de cerca porque me lleva unos años de ventaja y un par de gemelos extra, así que todo lo que cuente en su blog será bien recibido.

Su autora es madre de 2 pares de mellizos, fundadora de Multilacta (Asociación sin ánimo de lucro de apoyo a la lactancia materna), ha hecho de su pasión su profesión y ofrece su apoyo a las mamás durante el embarazo, parto y lactancia a través de su proyecto AMI, Atención Materno Infantil que compagina con su trabajo en un centro de fisioestética  ¿Se puede pedir más?


Me gustó tanto leer su experiencia "Tengo los hijos a pares" que quería saber más sobre ella y sobre su aventura como madre y como emprendedora, incluso me llamó la atención que en su familia había un caso que ¡TRIPLICO multimaternidad!, así que no me pude resistir a hacerle unas preguntas que encantada se ofreció a contestar, a continuación podéis leerlas al completo para conocer un poco más a su protagonista, espero y deseo que os guste tanto como a mi.



¿Tu abuela tuvo 3 pares de gemelos/mellizos?
Mi bisuabuela tuvo tres veces mellizos. En aquella época dar a luz a gemelos era todo un reto. Muchas veces la prematuridad y el bajo peso hacían que algunos de esos bebés no sobrevivieran. Mi abuelo Nino fue uno de esos mellizos supervivientes.

Yo he seguido los pasos de mi bisabuela, y en mi familia nadie más ha vuelto a tener gemelos ni de forma única ni repetida,  salvo yo. Se estima que aproximadamente un 70% de los embarazos gemelares dejan de serlo sobre la semana 10, y la madre acaba dando a luz a un sólo bebé. Mi madre perdió un bebé en el tercer mes del embarazo mientras mi hermano pequeño seguía creciendo en su vientre, y aún los médicos no daban crédito a que aquella mujer sangrara como lo hacía, ya que no había ni placenta previa ni hematoma ni nada que pudiera explicar por qué  estaba pasando aquello. La única respuesta fue posible pérdida de un bebé.

Incluso yo, antes de quedarme embarazada de los primeros gemelos tuve una pérdida muy temprana que tampoco sabemos con seguridad si eran o no gemelos también, ya que era muy pronto para verlo. Lo que sí nos aseguró la ginecóloga al alta del primer parto fue que podía volver a tener gemelos, e incluso trillizos.

¿Te dedicas profesionalmente al apoyo a madres recientes?
Sí, me dedico a ellos desde aproximadamente el año 2003. Aunque soy Licenciada en Ciencias de la Información, en la rama de Imagen y Sonido, tener a mis hijos fue el inicio de una transformación total de mis inquietudes profesionales. Todo lo que me sucedió con la lactancia materna y el embarazo y parto fue el detonante para dedicarme a apoyar profesionalmente a otras madres que como yo habian sido madre de gemelos o no.

Empecé en 2003 con un pequeño proyecto llamado Multilacta que en 2007 se acabó conformando como Asociación gracias a siete compañeras más, entre las que había una madre más de gemelos. No quería que las madres pasaran las calamadidades que pasé por culpa de falta de apoyo y conocimientos adecuados. Una madre sin información es presa fácil de la industria dedicada a la leche artificial y toma decisiones que igual no habría tomado con ayuda correcta.

El Centro de Salud Ciudad San Pablo de Coslada me dio la oportunidad de abrir y dirigir este grupo al que acudían muchas madres de múltiples. Más tarde llegó la apertura del apoyo hacia todas las madres, y la extensión de Multilacta por todo Madrid (Arganda del Rey, Alcorcón, Móstoles, Madrid Capital) e incluso Toledo. Estoy muy contenta de tener a mi lado a gente tan maravillosa ayudando a otras mamás de forma altruista desde el grupo, como Vanesa Ibarrola, Eloísa López, Marina Fernández o Raquel Lozano.

Más tarde comencé a atender a las madre en sus domicilios de forma particular y remunerada. Estudié el Grado Medio de Auxiliar de Enfermería para completar mis conocimientos a nivel de atención sociosanitaria, posibilitando una ayuda mucho más amplia. Digamos que empecé a dedicarme a ser doula, porque en realidad, además de la lactancia, el apoyo que das a los padres es mucho más que una simple valoración de cómo va la lactancia y ayudar a resolver problemas técnicos. Quizás una de las cosas que más me llama la atención es la necesidad de muchas madres de ser escuchadas y acompañadas. Podéis ver lo que ofrezco a las mamás en AMI, Atención Materno Infantil. Actualmente compagino mi trabajo en un centro de fisioestética con el apoyo a las mamás durante su embarazo, parto y lactancia y vaya, seguimos estudiando.

La lactancia materna de mis hijos ha sido, pues, el motor de mi trayectoria profesional. Cambió mis objetivos y me alegro, porque he descubierto un mundo fascinante y gracias a ello he conocido a gente fantástica.

¿Cuánto duraron tus lactancias maternas y cómo fueron?
Nunca he tenido dudas acerca de mis capacidades maternales para lactar a mis hijos, aunque fueran gemelos. Me parecía algo maravillo y si podía gestar de forma natural dos bebés era imposible que la naturaleza me abandonara en el propósito y no pudiera alimentarlos de forma suficiente con mi leche.

Roberto y Francisco nacieron a las 37 semanas de gestación, con un crecimiento intrauterino retardado y por cesárea tras un parto inducido de 23 horas. El inicio de la lactancia materna fue confuso. Por un lado nos vimos afectados por la separación, ya que fueron ingresados los dos en neonatos con pesos de 1.595  y 2.450 gramos. El bajo peso de Francisco José le tuvo más de una semana en la incubadora y la lactancia empezó diferida y con biberón de leche materna. Roberto empezó a mamar al día y medio después de nacer, porque nadie preguntó si los iba a amamantar, ni en la planta ni en la unidad de neonatos, así que les dieron algunos biberón de leche de fórmula.

Tuve que empezar mi lactancia en compañía de un sacaleches de pera con el que me saqué 120 ml de calostro la primera noche. Los pormenores de lo que ocurrió en esos primeros días son largos, pero básicamente se resumen en una falta de respeto al binomio madre-bebés, con horarios de visitas a los bebés cada 3 horas y de 30 minutos que dificultan la lactancia materna a cualquier madre. A pesar de todo los dos niños se prendieron como campeones al pecho, haciéndome  alguna grieta al principio, pero nada importante que en poco tiempo solucioné.

Lo más característico de la lactancia de los primeros gemelos fue que me acosumbré a sacarme leche materna y a darle en biberón por mi obsesión de verlos igualados a ambos. Quizás el hecho de un ingreso más largo de la cuenta y de que los niños no fueran dados de alta de forma conjunta, sino separada hizo que la lactancia diferida  se alargara en el tiempo de forma irremediable. Mi confianza se había deteriorado, porque mi pecho no estaba milimetrado y necesitaba saber lo que comían. También hubo momentos de lactancia directa, por supuesto, pero muy pocas veces.

Sobre los cinco meses me atacó una mastitis, algo que puede ser habitual entre las madres que se extraen leche de forma continuada. Mis pechos me dolían mucho, tuve fiebre, la leche se cuajó en mis conductos. Al salir de los pezones parecía mantequilla, y salía con dificultad. Decidí poner fin a la lactancia e ir extrayéndome cada vez menos y aguantar hasta que las reservas se acabasen.

Comencé a darles leche de fórmula con la sorpresa de que empezó a hacerles reacción, pero mi pediatra en ningún momento vio en las constantes vomitonas ni en la dermatitis atópica que sufrían mis hijos una intolerancia a las proteínas de leche de vaca. Tenían un año cuando la diagnosticaron, después de lo cual contacté por mail con una monitora de la Liga de la Leche que de forma excelente me explicó lo que era la relactacion y los requisitos para poder llevarla a cabo. Pero no recibí apoyo de la mi familia, que lo veía una estravagancia mía y por supuesto lo veían con miedo a que me pasara algo si me estimulaba de nuevo con el sacaleches. Tampoco mis hijos estaban dispuestos a mamar después de todo aquel tiempo.
Pero aquello despertó mi aprecio por el trabajo de mujeres como aquella monitora y empecé a devorar documentación relacionada con la lactancia materna hasta que en el año 2003 me puse a orientar a las madres en vivo y en directo.

En 2005 Dios me dio la posibilidad de experimentar de nuevo lo que era la lactancia materna con gemelos y que gracias a la información que ahora tenía, no me volvería a pasar lo mismo. Bueno, no pasó tanto porque yo tenía consciencia de todo lo quería, pero tuve que luchar contra viento y marea con profesionales que se empeñaban en ponerme barreras por todas partes. La separación tras la cesárea, el deseo de las enfermeras por darles biberones mientras estaba en la recuperación o porque era “lo normal” entre las de gemelos, su obsesión por hacerles pruebas de azúcar, y la ictericia por histoimcompatibilidad que nos volvió a ingresar a los bebés en neonatos para hacerles tratamiento de fototerapia por separado y de forma escalonada.

La lactancia materna con Jorge y Jesús fue buena desde el principio, salvo por esas luchas y por la adaptación por los dolores y  grietas del inicio que se resolvieron finalmente gracias estrategias como cambiar a cada bebés de su pecho al del hermano y dejarlo adjudicado finalmente así y por el equipo del fantástico Juan Miguel Rodriguez del hoy Centro de Diagnóstico de mastitis humanas de Madrid que me dio la solución.

Jorge y Jesús mamaron cuatro años y nueve meses y se destetaron de forma casi natural. Esto supuso un despertar de cierto sentimiento de culpabilidad, ya que me di cuenta de todo lo que se habían perdido mis hijos mayores por mi ignorancia acerca de la lactancia materna, y lo que ya no podía recuperar con ellos.

¿Qué es lo mejor de la haber repetido multimaternidad? ¿ Y lo peor?
Lo mejor de la multimaternidad es la sensación de no tener nunca un motivo para estar aburridos o sentirnos solos. Nuestros hijos nos han enseñado todo lo que sabemos del amor. Nos han enseñado el valor de la vida, de la familia y de la unión. No hay nada que pueda ser más valioso que los hijos, y que vengan de par en par es para nosotros un don del cielo.

Lo peor de la multimaternidad es que sabíamos lo que se nos venía encima, y por ello hemos experimentado en ocasiones cierta sensación de indefensión y de miedo ante lo desconocido, ante lo que pudiera pasar cada día y cada semana. Nos gustaría poder dedicarnos en exclusiva a cada uno de forma individual lo suficiente y tememos que se sientan desplazados entre ellos porque piensen en algún momento que hay algún favorito. En algunos momentos cada uno ha tenido cierto protagonismo que no parece que haya interferido en su relación. Cada uno ha tenido siempre un momento estelar por alguna cosa.

¿Habeís extrañado algo al no haber tenido los hijos de uno en uno?

Puede ser que en algún momento se nos haya pasado por la cabeza extrañar cosas de las que pueden disfrutar los padres que tienen hijos de uno en uno, pero realmente no cambiaríamos por nada del mundo lo que tenemos con ellos.

 Espero que os haya gustado leer su experiencia 

¡Gracias Gema por tu colaboración!



 

6 comentarios:

  1. Me encanta, fuerte, valiente, luchadora, con iniciativa. OLEEEEEEE

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    1. A mi me sorprendió tanto su historia que quise conocer más sobre esta mami tan luchadora

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  2. !!! Que curioso !!! Yo también soy mamá de dos pares de mellizos y justo a consecuencia de mis maternidades ahora me dedico a apoyar a otras mamás. Alucinante, no estoy solaaaaaa!!! jajajaja.
    Gracias por descubrirmela, enseguida la saludo en su blog.
    Un beso

    www.maredebessons.com

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    1. Es genial encontrar gente con la que se tienen tantas cosas en común hoy en día gracias a las redes sociales podemos contactar con gente que vive en la otra punta del país o del planeta y darnos centa de que tenemos un alma gemela a miles de kilometros

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  3. Dios!! Qué valerosa! De pequeños debió ser una pasada, ahora un poco más mayores, es una gozada.

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    1. Ahora que ya son mayorcitos es el momento de disfrutar y dejarse mimar

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